El mes de octubre se conoce como el “mes rosa” porque está dedicado especialmente a difundir información con respecto a la prevención contra el cáncer de mama. Se estima que una de cada 8 mujeres desarrollará este tipo de enfermedad a lo largo de su vida.

La incidencia de cáncer de mama se encuentra en aumento en el mundo debido a varios factores. Argentina es el segundo país de la región con mayor prevalencia de la enfermedad y en la actualidad se registran 19 mil nuevos casos por año.

Por otro, la mamografía que es el estudio de diagnóstico principal mejoró mucho y se hizo más masivo, por lo que más mujeres concurren a hacérselo antes de que se palpen algo y esto permitió desde los ochenta que incrementara el diagnóstico de lesiones que antes no veíamos”, explicó a Momentos de Bienestar el presidente de la Sociedad de Mastología de Salta, Juan Salmoral.

La medida de prevención más efectiva es la mamografía, un estudio que se realiza por primera vez a los 35 años y luego cada año a partir de los 40, según la recomendación del especialista.

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“Al haberse masificado este estudio el diagnóstico se lleva a cabo más temprano y el cáncer se detecta en gran parte es en estadio iniciales, por lo que la gran mayoría se pueden curar y con tratamientos menos agresivos” precisó el experto en mastología.

Antes de eso, la mujer se revisa con estudios ginecológicos como mamarios anualmente, especialmente si se cuentan con antecedentes familiares, puesto que en ese caso los chequeos se empiezan 10 años antes que la edad de diagnóstico del pariente.

Además, Salmoral recomienda el autoexamen mamario, que debe llevarse a cabo una vez al mes a través de una palpación simple. “Es bueno para que la mujer se conozca, a sus mamas, y para que tenga la disciplina del recuerdo para hacerse el chequeo anual y si nota algo raro consulte”, destacó.

“La mayoría de los tumores de mama son hormonodependientes, es decir, dependen de estímulos hormonales que en general parten de los ovarios. Pero hay otros tejidos que pueden convertir hormonas periféricamente y no en la glándula que los produce, uno de ellos el tejido graso o adiposo”, indicó Salmoral. Sin embargo, a diferencia de los otros factores de riesgo mencionados anteriormente, estos últimos sí son modificables.

fuente: fm profesional